Información General

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BALONCESTO

Todos los padres desean lo mejor para sus hijos. Cuando éstos hacen deporte, los padres quieren que sean los mejores y en cualquier caso que tengan éxito y ganen. Algunas veces ocurre que por falta de información, la actitud de los padres, aunque bien intencionada, perjudica el rendimiento deportivo de los hijos.

La participación de los padres en la empresa deportiva de los hijos puede servir para unir más a las familias y resaltar el valor de la experiencia deportiva. El triángulo deportivo entrenador – deportista – padre es algo natural en los deportes de formación y, cuando funciona bien, cuando todos persiguen los mismos objetivos, el programa deportivo tendrá éxito. Pero, desgraciadamente, algunos padres, en su deseo de ayudar, entorpecen la labor del entrenador y presionan demasiado a sus hijos, al equipo contrario o a los árbitros, resultando al fin un impacto negativo en las metas básicas del programa deportivo. Las causas básicas de este problema están interrelacionadas y pueden clasificarse en los siguientes factores:

• Falta de información sobre los objetivos de los deportes de formación.
• Conceptos poco deportivos sobre la filosofía de la victoria.
• Actitudes inadecuadas en su rol y responsabilidad de padres de deportistas.
• Dificultades en la comunicación padres-entrenadores.
• Identificarse en exceso con su hijo/a.
• Tener conductas poco deportivas.
• Mantener constantemente la postura crítica negativa en todo y hacia todo, e intentar convencer a los demás de que esta es la actitud correcta (grave error).

Los balones y las canastas se pierden y se ganan, así como los partidos. Este es un elemento clave del valor pedagógico del baloncesto y de la filosofía de la vida: aprender a ganar y perder deportivamente. A este respecto, sin duda el problema paterno más importante es el de la mala conducta en los partidos. Su responsabilidad es tanto la de acudir a la competición, como la de comportarse deportivamente.

Todos los padres deberían, al menos, conocer las cinco reglas del comportamiento deportivo paterno:

1. Permanecer sentados y animando a su equipo.
2. No gritar instrucciones ni críticas a sus hijos/as, ni a los hijos/as de otros padres.
3. No hacer comentarios despectivos del equipo contrario o de los árbitros (ellos también están aprendiendo y/o suelen ser menores de edad)
4. No interferir con el entrenador durante los partidos o entrenamientos.
5. Las botellas de agua es mejor que estén desde el principio del partido en el banquillo y así nuestros jugadores no estarán en la grada o corriendo fuera del campo.

En nuestro Club, salvo en muy contadas excepciones, nos sentimos muy orgullosos del hasta ahora más que correcto comportamiento de todos los padres. Si alguno se ofende les pedimos disculpas. Así pues, muchas gracias a todos.